Un selfie es una autofoto. Probablemente nos hagamos alguno de vez en cuando, incluso a veces más de la cuenta. Buscamos poner nuestra mejor pose y tras el efímero flash miramos si es estéticamente bonita para subirla a las redes sociales.
Necesitamos reconocimiento, que los que nos rodean sepan que estamos ahí y que estos recuerdos perduren para siempre en forma de bits, incluso aquellos que son épicos como este que tenemos a continuación.
Pero no todo por desgracia, tiene un lado cómico. En un mundo virtual en el que cada vez es más común los filtros, los likes y los corazoncitos de Instgram todo vale, incluso actualizar el estado de Facebook mientras conduces. Courtney Ann Sandford era una joven que empotró su coche contra un camión pocos minutos después de hacerse su última foto en la que expresaba a sus seguidores lo feliz que se sentía.
Está claro que es una imprudencia por su parte pero este acontecimiento da qué pensar...¿ De verdad es tan importante constatar en la red cada instante de tu vida?
