Es sin duda la noticia del día, del mes, del año y del siglo.
Sinceramente creo que es necesario aire fresco, Felipe ha sido preparado durante toda su vida para este puesto,además de ser muy bien considerado ante los españoles. También opino que el rey se ha ido con la orejas gachas, lleno de polémica ante el fraude de su hija la infanta Cristina y su marido, el viaje a Botsuana y las numerosas operaciones que se han pagado con dinero público.
Treinta y nueve años de servicio a España que terminan con una izquierda pidiendo la elección del futuro rey bajo referéndum, además de numerosas manifestaciones pro-república, vamos hecho un cisco. España está dividida y llena de ampollas, ahora comienza una época que a mi juicio va a separar aún más dos ideologías, la derecha conservadora y la izquierda progresista, bajo mi punto de vista, el verdadero cáncer y lo más retrogrado que tenemos de la democracia. en el S.XXI
Como en todo y en la Casa Real no es menos ha habido muchos fallos, algunos que nunca debieron de ocurrir como Institución que representa España pero creo que le debemos mucho, para empezar las bases económicas y políticas de la democracia tras la Transición y para seguir muchísimos tratos con otros países que nos han beneficiado.Creo que la vana ilusión de decidir si es hora de una III República es una forma de eludir los problemas reales de este país, igual que proponer la independencia de Cataluña es una forma de eludir los problemas reales de Cataluña.
Como dice un artículo del País semanal: "Prefiero una monarquía en una democracia que funciona, como la sueca, que una república en una democracia que no funciona, como la siria. No digo que una monarquía arreglase nada en Siria; lo que me pregunto es qué arreglaría una república en España: ¿cómo reduciría el paro? ¿Cómo reactivaría la economía? ¿Cómo mejoraría la educación y la sanidad? ¿Cómo reduciría el poder de los partidos políticos y los sometería a un control real?"
En resumen, ¿Por qué una república sí haría lo que no hace una monarquía? O dicho de otro modo: lo fundamental en España, como en cualquier otro sitio, no es si vivimos en una monarquía o en una república, sino si vivimos en una democracia mejor o peor. Por lo demás, igual que no entiendo la adhesión sentimental a la monarquía, tampoco entiendo la adhesión sentimental a la república (o, ya puestos, a la patria catalana); o sí lo entiendo, pero me parece peligroso: convertir los sentimientos en carburante de la política.
